Dos participaciones mundialistas, un título en la Copa Libertadores, una Recopa Sudamericana. El prestigio del fútbol ecuatoriano en los últimos años ha dado noticias positivas.
La compra de conciencia, el arreglo de partidos. El hombre del maletín si algún día existió en nuestro campeonato ya debe quedar en el olvido.
Barcelona y Liga de Portoviejo se juegan más que un partido, el orgullo. El honor de cada futbolista. Uno de los dos tiene que bajar a la primera B.
Para los portovejenses no es novedad. Para los guayaquileños acostumbrados a ver a su equipo en la cima sería una vergüenza. Desde su presencia en el fútbol profesional, Barcelona nunca ha perdido la categoría.
A alguien se le ocurrió llamar a dos jugadores de Liga ofreciéndole dinero a cambio de que se dejen ganar. Si es dirigente o aficionado, es lo de menos. Está de por medio el prestigio de una institución. Eduardo Maruri y Alfonso Harb deben liderar las investigaciones para dar con los nombres de quienes hicieron las llamadas.
Creo en la honestidad del fútbol ecuatoriano. En sus jugadores. Felicitaciones a los integrantes de Liga de Portoviejo que han demostrado ser profesionales. Está de por medio su carrera y eso lo han entendido.
Que gane en la cancha el mejor. Árbitros y jugadores demuestren que el torneo ecuatoriano es pobre, pero honrado.